Mucha agua tuvo que pasar debajo del puente para que la 3-4 pudiera conseguir su primera victoria en el Torneo de Nordelta y tanto se hizo desear que finalmente llegó con un categórico 8-3 sobre Guirnaldas del Norte y provocó un estrepitoso chaparrón en el norte del gran Buenos Aires.
La 5ta fecha se presentaba con grandes incertidumbres respecto del paradero de varios miembros de la 3-4, sin embargo a la hora del pitazo inicial, ocho elementos estaban al pie del cañón para conseguir la presea tan ansiada.
Al minuto de juego llegó la primera alegría: lateral al pecho de Arias y zapatazo de aire al ángulo de Manentti. Increíble. Lamentablemente, treinta segundos después ocurrió algo más increíble aún: el portero de la 3-4 juega para Herrera que recibe de espaldas en posición de dos, al verse presionado de inmediato por dos rivales, abre a la izquierda para Logullo quien despeja, pero su poca fortuna hizo que el remate rebotara en el rival, la bocha realizó una parábola perfecta y cayó en la testa de un rival quien definió suavemente con el arco libre, ante la sorpresiva ausencia del 12. Nuevamente a remarla desde cero.
A partir de allí, el partido mermó un poco su ritmo y los equipos se tranquilizaron. Promediando la primera etapa, Guirnaldas se puso en ventaja debido a algún clásico desperfecto defensivo. No obstante, con la intachable pegada de Logullo, la 3-4 empató de tiro libre y dio vuelta el marcador con un corner del mismo player que rebotó en el arquero.
La finalización de los primeros 25 minutos, dejó un saldo completamente negativo para el rival ya que sufrió dos lesiones que le imposibilitarían competir en igualdad de condiciones: en primer lugar, un jugador de campo trabó contra el algarrobo derecho de Díaz Bollea, se lesionó el tobillo y tuvo que intercambiar puesto con el arquero quien pocos minutos después se golpeó la rodilla izquierda y abandonó el partido.
Ya con un jugador más, la 3-4 salió en el 2do tiempo a circular el balón y jugar tranquilo, esperando que se abrieran los espacios para estirar el marcador. Rápidamente los goles fueron cayendo: dos del capitán Castro, uno del mariscal Herrera (figura del veedor), uno del toro Arias y uno del derrochador Ramírez, quien se desquitó del arquero quemándole las manos luego de tres mano a mano fallidos. De a poco el partido se fue diluyendo, con un rival sin herramientas y con una 3-4 que despilfarró varios goles, pero que nunca puso en riesgo resultado. El único jugador de campo que no convirtió fue Díaz Bollea, quien estuvo muy cerca con un cabezazo pegadito al palo (propio).
La quinta fecha trajo la primera victoria oficial de la 3-4 en el Torneo Nordelta. Pero además trajo confianza, alegría, ilusiones, sueños, goles (3º equipo más goleador), ascenso en la tabla posiciones (se abandonó el anteúltimo lugar para estar 8º) y un chaparrón que nos despidió apresuradamente, impidiendo el merecido festejo.
La 5ta fecha se presentaba con grandes incertidumbres respecto del paradero de varios miembros de la 3-4, sin embargo a la hora del pitazo inicial, ocho elementos estaban al pie del cañón para conseguir la presea tan ansiada.
Al minuto de juego llegó la primera alegría: lateral al pecho de Arias y zapatazo de aire al ángulo de Manentti. Increíble. Lamentablemente, treinta segundos después ocurrió algo más increíble aún: el portero de la 3-4 juega para Herrera que recibe de espaldas en posición de dos, al verse presionado de inmediato por dos rivales, abre a la izquierda para Logullo quien despeja, pero su poca fortuna hizo que el remate rebotara en el rival, la bocha realizó una parábola perfecta y cayó en la testa de un rival quien definió suavemente con el arco libre, ante la sorpresiva ausencia del 12. Nuevamente a remarla desde cero.
A partir de allí, el partido mermó un poco su ritmo y los equipos se tranquilizaron. Promediando la primera etapa, Guirnaldas se puso en ventaja debido a algún clásico desperfecto defensivo. No obstante, con la intachable pegada de Logullo, la 3-4 empató de tiro libre y dio vuelta el marcador con un corner del mismo player que rebotó en el arquero.
La finalización de los primeros 25 minutos, dejó un saldo completamente negativo para el rival ya que sufrió dos lesiones que le imposibilitarían competir en igualdad de condiciones: en primer lugar, un jugador de campo trabó contra el algarrobo derecho de Díaz Bollea, se lesionó el tobillo y tuvo que intercambiar puesto con el arquero quien pocos minutos después se golpeó la rodilla izquierda y abandonó el partido.
Ya con un jugador más, la 3-4 salió en el 2do tiempo a circular el balón y jugar tranquilo, esperando que se abrieran los espacios para estirar el marcador. Rápidamente los goles fueron cayendo: dos del capitán Castro, uno del mariscal Herrera (figura del veedor), uno del toro Arias y uno del derrochador Ramírez, quien se desquitó del arquero quemándole las manos luego de tres mano a mano fallidos. De a poco el partido se fue diluyendo, con un rival sin herramientas y con una 3-4 que despilfarró varios goles, pero que nunca puso en riesgo resultado. El único jugador de campo que no convirtió fue Díaz Bollea, quien estuvo muy cerca con un cabezazo pegadito al palo (propio).
La quinta fecha trajo la primera victoria oficial de la 3-4 en el Torneo Nordelta. Pero además trajo confianza, alegría, ilusiones, sueños, goles (3º equipo más goleador), ascenso en la tabla posiciones (se abandonó el anteúltimo lugar para estar 8º) y un chaparrón que nos despidió apresuradamente, impidiendo el merecido festejo.




